Durán Barba: “La opinión pública ya no puede ser manipulada”

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Se refirió a su visión de la política y a la forma actual de hacer campañas.

El consultor político internacional Jaime Durán Barba, el principal asesor de comunicaciones durante las últimas campañas electorales de Mauricio Macri y del PRO –es uno de los responsables de los triunfos en las últimas elecciones a nivel nacional, en la provincia de Buenos Aires y en la Cuidad Autónoma de Buenos Aires de la alianza Cambiemos- brindó ayer una conferencia en la que se refirió a su particular visión de la política y la forma de hacer campaña política en la actualidad.

La charla se realizó en el marco de la jornada denominada «Pensando Argentina 2030”, organizada por Hugo Diamante, de la que también participaron en calidad de expositores el filósofo oficialista Alejandro Rozitchner, el consultor Manuel Mora y Araujo, el subsecretario de Asuntos Municipales de la Nación Lucas Delfino, los intendentes de la Capital, Raúl Jalil; de Tinogasta, Sebastián Nóblega; de Villa Vil (Belén), Ramón Villagra, y los jefes comunales de Las Talitas –Tucumán- Carlos Najar, y de la ciudad de Rojas (Buenos Aires), Carlos Rossi.

Durán Barba, quien fue el plato fuerte de la jornada llevada a cabo en el Hotel Casino, tuvo a su cargo el cierre de las disertaciones ante un salón colmado que reunió a dirigentes políticos, funcionarios y empresarios de la provincia. Con alrededor de 40 años de experiencia asesorando campañas políticas a lo largo y ancho del continente, el asesor habló sobre cómo los cambios tecnológicos en la comunicación social influyen hoy en las campañas políticas y trazó un paralelismo de lo que significaba la «opinión pública” durante el pasado siglo XX y lo que representa en la actualidad.

«Los últimos 10 años experimentamos un cambio descomunal con respecto a la opinión pública. El siglo pasado, básicamente teníamos líderes verticales, un candidato que pronunciaba un discurso, la prensa transcribía el discurso, la radio leía ese discurso, la gente hablaba sobre éste y eso era la opinión pública”,sintetizó Durán Barba, quien consideró que la difusión de la radio como medio masivo de comunicación en la primera mitad del siglo XX fue la herramienta que generó la «verdadera democracia”, que permitió el surgimiento de líderes políticos que podían tomar contacto con la gente. «Así asomaron en todas partes líderes como Juan Domingo Perón, en Argentina, José María Velazco Ibarra en Ecuador, Getulio Vargas en Brasil, el general Cárdenas en México, eran los líderes de la voz, porque la gente se fascinaba con esos líderes que estaban lejísimos pero podían conectar con ellos por esa vía, eso fue la democracia al principio. Por eso se mitificaron esos líderes que tenían rasgos de divinidad”, evaluó.

«De pronto las masas se tomaron la realidad, y ahora son millones de personas las que intercambian permanentemente ideas, opiniones, sensaciones a través del celular. Entonces antes había un momento de la comunicación política, que era cuando el líder daba el discurso; ahora, incluso en esta reunión, ustedes están recibiendo mensajes, música, cazan pokemones… bueno ésa es la opinión pública actual”, ironizó.

«Pensemos que la opinión pública, todo lo que se comunica, es 100. ¿Cuánto es lo político?, apenas un 5%, tal vez un 10% en los momentos de mayor politización. ¿Cuántos hablan de los youtubers y cuántos de las obras de Marx? La opinión pública no es más que aquello de lo que conversan los ciudadanos de un país en un momento determinado. Si queremos saber cuál es la opinión pública argentina, deberíamos ver de qué hablaron los argentinos, sobre qué se comunicaron”, afirmó.

«Todo esto supone una revolución terrible en cuanto a la autoridad. David Cooper, uno de los líderes de la revolución de los 60, decía que la revolución estallará cuando aquellos que son sometidos se den cuenta que saben más que sus autoridades. Cuando hablábamos de Perón, decíamos el General Perón, ahora es Cristina, es Mauricio, el apellido o el nombre, porque simbólicamente, ahora estamos tuteando al presidente”, afirmó. «Y estos millones que intercambian mensajes no tienen límites. Antes, para un joven era más difícil hablar con un mayor, para una persona común era más difícil hablar con un célebre. Ahora no. Las distancias se acabaron, cualquiera habla con cualquiera, ya no distancias ni hay censuras”.

«Esto tiene que ver con las elecciones, porque la opinión pública que existe ahora no se puede controlar, no se puede destruir, no se puede manipular. Hacemos política en un mundo en el que la posibilidad de manipulación se está acabando porque todos hablan con todos. La opinión pública pertenece a millones de personas que se comunican como quieren, cuando quieren y dicen lo que se les da la gana. El gran desafío de una campaña electoral y de una política de comunicación de un gobierno es impactar en esa opinión pública. No se puede manipular, sólo se puede surfear en la opinión pública, meter su mensaje a ver si la gente lo comenta y entra al circuito de comunicación. No se puede hacer más. No se pueden ordenar cosas. Lo que hay que lograr, es que la campaña se meta en la conversación de la gente. Las elecciones no se ganan con publicidad, con un globo o una canción”.

De campaña

«La comunicación política es deficiente para ganar elecciones, y nuestro grupo viene ganando muchas elecciones cuando se preocupan por los problemas de la gente, y esto no es un slogan, es auténtico”, afirmó. «Hay que pensar mucho en lo que piensa la gente, en lo que le pasa a la gente; a mí no me importa lo que dice Macri, sino lo que van a entender los otros, la gente, la opinión pública, de lo que dijo Macri”, ejemplificó.

«Los electores votan orientados por su corazón, si un candidato le cae mal a la gente, es falso que si lee el programa de gobierno lo va a votar porque le gusta el documento. Si en una campaña se es visto como una persona antipática, hay que ver cómo bajar el desagrado, entender el por qué de esta sensación; la gente vota por bronca, y es legítimo tener bronca, hay que gente que votó a Macri para que se vaya Cristina; hay gente que vota por necesidades, y piensa que tal candidato va a hacer algo para satisfacer esa necesidad; o por miedo, porque piensa que un candidato lo va a defender de algo malo”, detalló.

«Esto supone un cambio en cómo hacer campañas políticas, la gente se volvió autónoma; antes era suficiente con hablar con el referente de un pueblo y éste llevaba a todos como borregos, ahora ya nadie es borrego de nadie”, afirmó

El consultor también habló de algunas estrategias que utilizó para la campaña electoral de la alianza Cambiemos. Al respecto explicó que se tuvieron que diseñar estrategias «a medida” tanto para Macri como para Eugenia Vidal y Rodríguez Larreta.

«Macri y Vidal tenían dos diferencias notables, Macri venía de la oligarquía, millonario y había que acercarlo a la gente; en cambio Vidal es de clase media, y había que hacer lo opuesto. Cada uno tiene sus méritos particulares, y hay que utilizar los méritos de cada uno. El mundo cambia a una velocidad descomunal, y si nos encerramos en lugar de aprender a competir, nos hundimos. En lugar de líderes iluminados, necesitamos líderes capaces de conducir equipos que enfrenten problemas, ya sea en el país, en la provincia o donde sea”.

Diario El Esquiú

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